La situación en Kazajstán comenzó gradualmente a estabilizarse. Después de que se restableció la conexión a Internet, algunos centros de datos intentaron restablecer la producción de criptomonedas, pero fue en vano.
El 10 de enero, muchos usuarios se conectaron por primera vez, según NetBlocks.
En En muchas ciudades todavía no había conexión durante la primera mitad del día. Por la noche, según mensajes en Twitter, el país volvió a hundirse en un vacío de información. Internet se volvió a desconectar en todas las regiones. Una conexión a Internet inestable no permitió que los centros de datos restauraran la minería de Bitcoin por completo. Por el momento, según BTC.com, la velocidad general de la red es de 173 EH/s. Y sin una conexión estable, la restauración de la capacidad es imposible.
Por el acceso a Internet fue cortado en todo el país en el momento álgido de las protestas. Como resultado, los grandes centros mineros dejaron de extraer criptomonedas. La tasa de hash general de la red Bitcoin ha disminuido de un máximo de 229 EH/s a 168 EH/s. Esta pérdida de capacidad se convirtió en uno de los catalizador del colapso del precio de Bitcoin, según los expertos.
En verano, Kazajstán entró en la lista de líderes en hashrate de Bitcoin, tras la migración masiva de mineros desde China... Pero ya en otoño, el país endureció sus políticas en materia de centros de datos. Los mineros comenzaron a abandonar el país. Los expertos predicen una salida masiva después de los acontecimientos de enero.
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