Según el New York Times, el vicepresidente del Banco Central japonés, Masayoshi Amamiya, hablando en una reunión en Nagoya, expresó dudas de que las criptomonedas emitidas por los bancos centrales pudieran mejorar los sistemas monetarios existentes y dijo que el Banco Central de Japón no tiene intención de emitir su propia criptomoneda.
El artículo también afirma que algunos expertos financieros consideran que dichas criptomonedas son una herramienta a través de la cual los bancos centrales pueden controlar la economía si las tasas de interés caen a cero.
Según esta teoría, las criptomonedas emitidas por los bancos centrales brindan al banco central la oportunidad de estimular la economía cobrando más intereses sobre los depósitos de personas físicas y jurídicas, lo que a su vez los anima a gastar más dinero.
Sin embargo, Amamiya cree que cobrar intereses por las criptomonedas emitidas por el Banco Central sólo funcionaría si el Banco Central eliminara el dinero fiduciario del sistema financiero. De lo contrario, la gente seguirá convirtiendo criptomonedas en fiat para evitar pagar intereses.
Sin embargo, eliminar el fiat en Japón no es posible porque el fiat sigue siendo un método de pago popular y la criptomoneda está sujeta a especulación y no es un medio de pago estable.
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