Ayer, una instantánea de la red EOS, que demuestra la presencia de ciertas 10 direcciones que concentraban el 49,67% de todos los tokens, entusiasmó a la comunidad criptográfica.
Según la información, la distribución de tokens parece que las 100 direcciones principales poseen el 64,82% de todos los tokens del suministro total de EOS de mil millones de monedas. De ellos, Block.one posee el 10%, 100 millones de monedas y el 39,67% de todos los tokens se concentran en 10 direcciones. En total, los cien más grandes poseen el 74,82% de todos los tokens, mientras que las direcciones 101 a 163.930 poseen sólo el 13,86%.
Según CoinMarketCap, solo 25 intercambios tienen un volumen de operaciones en pares con EOS de más de $1 millón. Esto significa que al menos 75 direcciones de las cien principales no pertenecen a intercambios.
Según esta distribución, solo 10 empresas o individuos tienen una “participación mayoritaria” en la red EOS y la capacidad de influir en cualquier votación. Esta situación contradice las ideas mismas de descentralización y hace imposible una votación justa.
Dado que la base de la red es innovadora: la estrategia de atraer inversores a través del algoritmo de consenso DPoS (Prueba de participación delegada), la llamada capacidad de votar con su billetera, tal distribución de monedas pone en peligro el principio básico de la votación de los usuarios.
En un futuro próximo, la red tendrá que seleccionar 21 validadores de transacciones. De manera similar a la elección de un gobierno en una república democrática, los mineros elegidos democráticamente (ya sean individuos u organizaciones) deberán mantener la red funcionando sin problemas a cambio de una tarifa. Teniendo en cuenta la creciente popularidad de la red, el importe destinado a los validadores de transacciones es bastante grande: unos 400 millones de dólares al año. No es de extrañar que este hecho obligue a muchos a luchar en las “elecciones” y, quizás, de forma no del todo honesta.
Aún se desconoce quién es el propietario de las 10 direcciones principales y quién está tratando de formar una "coalición" que controlará casi por unanimidad la red EOS. Con este desarrollo de los acontecimientos, la democracia amenaza con convertirse en una plutocracia y conlleva grandes riesgos para el sistema, convirtiéndolo de una plataforma descentralizada en una red administrada centralmente.
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