La jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, dijo que los reguladores podrían monitorear el sistema financiero de manera más efectiva y compartir información más rápidamente si usaran la tecnología blockchain, que permite autenticar las transacciones sin la necesidad de que sean administradas o garantizadas por una autoridad central.
Las criptomonedas le permiten realizar pagos más rápido y más barato, pero también esconde riesgos importantes. No se debe permitir que esta tecnología se utilice para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, y debe haber una regulación adecuada para ello.
Lagarde cree que las criptomonedas podrían influir en la aparición de nuevas debilidades en el sistema financiero global, como lo demuestran el rápido crecimiento y las fluctuaciones de precios.
Bitcoin, la criptomoneda más conocida cuyo precio subió más de un 900% el año pasado hasta alcanzar casi 20.000 dólares antes de Navidad, ha caído desde entonces casi a la mitad. "Sería imprudente abandonar las criptomonedas; debemos reconocer su potencial, pero también debemos reconocer los riesgos asociados con ellas", dice Lagarde.
Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, también admira la tecnología, pero también señala la necesidad de regulación. Afirmó que en el comercio de criptomonedas no puede reinar la anarquía y que las criptomonedas aún no han cumplido su función principal: la función del dinero. Sin embargo, el banco central está probando diferentes formas de utilizar la tecnología blockchain en el sistema de pagos del Reino Unido.
Carney cree que en esta etapa es poco probable que se tomen medidas internacionales para regular las monedas digitales y, por lo tanto, esta tarea recaerá sobre los hombros de cada país individualmente.
Basado en materiales de https://www.theguardian.com
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